Tranformar el Ico en banca pública. Attac Madrid.

TRANSFORMAR EL ICO EN UNA AUTÉNTICA BANCA. PÚBLICA DE DESARROLLO

EL ENTORNO Y EL MOMENTO.

Por alguna razón ajena a mí el texto no sale bien impreso. Lo siento.


España está ante el reto de abordar el histórico proceso de inversión que permiten las
nuevas políticas europeas de impulso (Plan de Reconstrucción Transformación y
Resiliencia de la UE.). No podemos permitir que ocurra como en otros planes de
financiación europeos en los que han quedado fondos sin aplicar. Este compromiso es
urgente y viene a sumarse a un siempre desatendido compromiso de asumir desafíos en
los que vamos realmente retrasados (como ejemplo, reindustrialización, atención a la
investigación y desarrollo, combatir el cambio climático y otras crisis ecológicas o
solventar las consecuencias de una España vaciada). Todo lo anterior demuestra que no
puede confiarse para todo en el “libre mercado” y debe recuperarse un papel
determinante a la intervención pública.
Es pues, con esta crisis, el momento de dirigir la economía hacia los sectores estratégicos
y principales retos sociales y ambientales, pero nuestro país vuelve a abordar estos retos
sin los instrumentos de cualquiera de nuestros socios europeos. No solamente no existe
una banca pública que intervenga en un mercado oligopólico atendiendo las necesidades
del ciudadano, sino que tampoco disponemos de una banca de inversión o de desarrollo
adecuado. El ICO es una institución muy limitada en sus funciones y de escaso tamaño.
EL ICO HOY
El ICO es una entidad pública empresarial (regulado por la Ley 40/2015 de Régimen
Jurídico del Sector Público, arts 103-108 y por sus estatutos), opera como un banco
privado, (luego puede pedir préstamos al BCE, cosa que no ha hecho hasta el año 2019 y
de forma excepcional en 2012). Se financia en los mercados de capitales (emisiones de
deuda a largo plazo).
El ICO es un banco público de inversión (a veces llamado de desarrollo) pequeño. En 2019
su activo era de 32 mil millones frente a los 503 mil millones del KfW alemán, los 554 mil
millones del Banco Europeo de Inversión o los 181 mil millones de la Caisse de Dépôts. El
ICO presta a las empresas de dos formas: una, prestando a los bancos colaboradores para
que estos, asumiendo el riesgo, presten a las empresas; y la otra, prestando directamente
para grandes proyectos de inversión. En sus operaciones de préstamo, el ICO no recibe
fondos de los Presupuestos Generales del Estado ni subvenciones, aunque sí traslada las
subvenciones a determinadas actividades al cliente final en forma de menores tipos de
interés.
Aunque entre sus objetivos se afirma que es un “instrumento de política económica para
promover el crecimiento económico”, malamente puede llevarlo a cabo si su inversión
crediticia en 2019 fue de 21.441 millones de euros, lo que es el 1% de los créditos totales

concedidos por las entidades de depósito españolas (datos obtenidos del Informe de
Estabilidad Financiera del BdE, otoño 2020). En el cuadro de “Evolución de cifras y ratio”
del ICO, se observa desde el Año 2012 la disminución continua de sus activos y margen
bruto.
El reciente proceso de concesión de 140 mil millones en avales por parte del Estado ha
puesto de manifiesto un ICO sin oficinas, sin personal y supeditado a la banca privada,
ofreciendo aval público (entre un 60-80%) a créditos que, en algunos casos, el banco
privado tenía ya considerado como de riesgo, riesgo que saca de sus balances
pasándoselo a las arcas públicas. Y ello sin contar con las prácticas de condicionar esos
créditos “públicos” a otros productos de su exclusivo beneficio.
PROPUESTA PARA EL ICO
En línea con la reciente Cumbre de Finanzas en Común respeldada por el secretario
general de la ONU, Antonio Guterres y la directora del Fondo Monetario Internacional,
Kristalina Georgieva:
A) De objetivos

  • En primer lugar, atender prioritariamente aquellos proyectos que correspondan a los
    objetivos y programas comprometidos por los poderes públicos. A modo de ejemplo, los
    Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas; la mitigación del cambio
    climático; respaldar el desarrollo equitativo de regiones y zonas despobladas; promover
    vivienda pública asequible en alquiler; financiar investigación; construir infraestructura
    socialmente necesaria, y, en general, atender a las pequeñas empresas La obligación de
    Estado no es confiar en el mercado, sino GARANTIZAR el cumplimiento de esos
    objetivos y el ICO puede ser un instrumento para ello.
  • Debe superarse el bajo dinamismo inversor existente hasta hoy, no hay que limitarse a
    recibir propuestas de financiación sino actuar de forma proactiva, como un agente
    dinamizador de las mismas en colaboración con organismos locales o regionales,
    considerando que los retornos financieros son un objetivo importante, pero no único.
  • Atender aquellos proyectos, con los criterios anteriores, que puedan dar retornos a
    medio y largo plazo, a veces desechados por la banca comercial.
  • Atender la financiación contracíclica para respaldar la recuperación en tiempos de
    dificultades.
  • Prestar a las administraciones públicas de menor nivel.
    B) De medios
    Para ello hay que empezar por garantizar que el ICO tenga un tamaño suficiente como
    para llevar a cabo sus funciones
  • En extensión, sucursales y oficinas (deseable una por provincia) para acercarse a
    la España vaciada y contribuir al equilibrio territorial.
  • Contratación del personal capacitado, con experiencia y creativo y implicados con
    la misión de servicio público, que acompañe a los colectivos emprendedores, pymes
    y a las entidades públicas locales que necesiten su financiación. Existe ese personal
    tras la profunda reducción de empleo en el sector bancario.
  • Cooperar en primer lugar con los organismos y agencias de inversión existentes en
    las Comunidades. Cooperar igualmente con los otros bancos públicos de desarrollo
    (450 existen en el mundo, con activos combinados de más de 11 billones de
    dólares) para afrontar problemas de escala global. Ya existen iniciativas al respecto.
  • Todo ello con una gobernanza que garantice una supervisión externa cualificada y
    plural con sistemas de supervisión y control de su propio funcionamiento y una
    mejora de sus herramientas analíticas para monitorear y evaluar los impactos de
    sus proyectos.
  • Aumentar drásticamente las consignaciones al ICO de los Presupuestos Generales
    del Estado, que han pasado de 4 millones en los PGE en 2018 a 1,1 millones en los
    PGE de 2021.
  • Además de la habitual emisión de bonos, para completar la financiación se deben
    provechar las oportunidades que da la financiación del BCE.
    No hay que olvidar la necesidad de llegar a los rincones y a las personas amenazadas de
    exclusión financiera. Para ello se requieren sinergias de los medios públicos que puedan
    colaborar. El ICO puede servirse de instituciones como Correos, que ya ofrece servicios
    financieros básicos on line y en sus múltiples oficinas. Incluso algunas Diputaciones
    Provinciales cederían espacio al ICO para localizar allí sus sucursales provinciales. Existen
    bancos públicos de referencia en Alemania como el NRW Bank o el banco WIH, y bancos
    en Francia que se preocupan de lo rural, como el joven BPIfrance con 50 sucursales, la
    Banque Postale Collectivites Locales o el Banque des Territoires de la Caisse des Dépôts.
    Animamos al debate público sobre estos temas. El ICO puede ser la banca pública para
    financiar, proponer y acompañar los proyectos de las entidades públicas locales,
    colectivos emprendedores y pymes. Un nuevo ICO que al menos se asemeje a lo que el
    Presidente del Gobierno dijo ser una banca pública.

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