El 15M si reivindica los derechos humanos y los derechos humanos de las personas usuarias de la psiquiatría.

Poco que celebrar en el 70 Aniversario de la proclamación de los derechos humanos en un mundo en el que se siguen vulnerando día a día. Hoy se impone agradecer a todas las personas, movimientos y grupos sociales que defienden los derechos de todas, agradecer a las que exigimos y trabajamos a diario por la no discriminación, por
la libertad y el cumplimiento efectivo de los derechos humanos y de la Tierra.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada hace 70 años como documento declarativo recoge los derechos más elementales de las personas e integra derechos de
carácter civil, político, social, económico y cultural, caracterizándose por ser universales, indivisibles e interdependientes.
Los derechos humanos son un campo en constante ampliación y evolución, habiéndose
realizado importantes avances en la conceptualización y reconocimiento de nuevos derechos
como el derecho a la paz y los derechos de la Madre Tierra.
Junto con pactos internacionales de derechos humanos (tratados que obligan a los Estados firmantes a cumplirlos) y
sus protocolos conforma la denominada Carta Internacional de Derechos Humanos, que incluye los pactos de Derechos Civiles y Políticos; de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; y las convenciones Contra la Tortura y Otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; para la Protección contra las Desapariciones
Forzadas; para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres;
sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
Racial; sobre los Derechos de la Niñez; sobre la Protección de Derechos de todos los Trabajadores Migrantes y de sus Familiares; y sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Estos tratados han sido ratificados por el Estado español a excepción de la Convención sobre la Protección de Derechos
de todos los Trabajadores Migrantes y de sus Familiares, lo cual constituye una de los principales puntos rojos en lo que se
refiere al reconocimiento y aplicación de los derechos humanos en este país.
Además la Constitución Española establece que: “Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que
la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los tratados
y acuerdos internacionales sobre las materias ratificados por España” (Art.10, apartado 2).
En un contexto de profundas desigualdades e históricos abusos de poder, los derechos
humanos, mediante los tratados, constituyen por el momento a pesar de sus límites las únicas herramientas jurídicamente
vinculantes para los Estados que los adoptan, lo que nos permite
exigirles condiciones y medidas dirigidas a garantizar la dignidad de las personas y los pueblos en el mundo.
Ante la sistemática violación de los derechos humanos y de la propia Constitución Española, consideramos que es preciso realizar un ejercicio colectivo de memoria y reivindicación.
La violación y olvido de estos derechos es preocupante en nuestro país, con aspectos tan
sangrantes como:
— Los desahucios sin alternativa habitacional pese a resoluciones del Comité de Derechos Sociales de la ONU.
— El trato que se da a las personas migrantes y solicitantes de asilo y la política de fronteras (incluidas devoluciones en
caliente y concertinas, CIEs, desatención de los menores extranjeros no acompañados y aumento de la xenofobia.
— La desigualdad de género y las violaciones de los derechos de las mujeres (en la legislación, en la economía, en
la cultura, en educación y en la insuficiente protección ante la
violencia).
— Los recortes del estado de bienestar: sanidad, educación, Seguridad Social y acción social,
pensiones mínimas, subsidios y rentas mínimas por debajo del umbral de pobreza, recortes en
dependencia, con menoscabo de derechos que reivindicamos sean exigibles mediante reforma
de la Constitución.
– El maltrato ejercido contra las personas ingresadas en las Unidades de Hospitalización Psiquiátrica y la falta de atención a las necesidades de las personas con diversidad funcional.
— Los derechos de los colectivos LGTBIQ.
— La Ley Mordaza, que limita severamente la libertad de expresión, reunión, manifestación y opinión y las sanciones que se
aplican. También el Código Penal con el arcaico delito de ofensa a los sentimientos religiosos.
— Tratar como rebelión o sedición el derecho de expresarse de los pueblos y la violencia desproporcionada empleada
desde las fuerzas de seguridad
del Estado.
— La impunidad y la corrupción.
— La memoria histórica, falta de verdad, justicia y reparación,
así como de juzgar a los culpables de las violaciones de derechos humanos de la dictadura franquista.
— El freno a las formas de vida alternativas y el saqueo a los recursos de la Tierra.
Por todo esto sigue siendo necesario que todas las personas, movimientos y grupos sociales nos encontremos en el espacio
público para denunciar la sistemática violación de los derechos humanos en democracia y aunar y visibilizar la multitud de iniciativas y actividades que se realizan por el cumplimiento efectivo de los DD HH y de la Tierra.
Mientras se sigue asfixiando a los pueblos, otros explotan ese
malestar canalizándolo hacia falsos culpables, negando los valores humanos y despreciando a
las personas. Y aquí estamos nosotras orientando la lucha hacia los reales responsables, los Gobiernos que evaden garantizar
los derechos humanos en aras de salvaguardar al gran capital,
al poder de unos pocos y a sus intereses particulares.
Cada vez es más urgente reforzar la no-colaboración con leyes injustas y abrazar aquellas fuerzas capaces de construir
una alternativa a los fantasmas de la exclusión y la violencia.

15M. Madrid. Diciembre del 2018.

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