La vida de Jose Luis Sampedro.

Nacimiento. Adolescencia y estudios de aduanas.

«Yo nací en Barcelona. Barcelona es mi escenario natal, pero Tánger el de mi infancia, donde viví hasta los trece años. Allí nacieron mis hermanos, Carlos y Carmen.

El Tánger de los años veinte, era una ciudad internacional donde convivían todos en una sociedad muy permisiva en claro contraste con Cihuela, el pueblo de Soria y Zaragoza donde fui enviado a estudiar a la edad de diez años y me sentí aplastado por un mundo diferente, me encontré completamente desolado y me refugié en la lectura de los folletones del siglo XIX hallados en un arcón. Tras un curso escolar, regresé a Tánger.

En 1930 mi padre es trasladado a Aranjuez, mi paraíso, donde vivo la adolescencia, la edad de transición, el umbral entre infancia y edad adulta.

En 1935, finalizados los estudios de Aduanas (decidí estudiar Aduanas por razones utilitarias), fui destinado a Santander. Mi llegada a Santander fue un deslumbramiento. Entablé amistad con algunas personas que enriquecieron y estimularon mucho mi creatividad. Allí se inicia mi carrera literaria el UNO, mi afirmación como escritor en ciernes».

1936-1940

«El 18 de julio de 1936 la vida cambió por completo súbitamente. En aquel momento yo no tenía ideas políticas propias. Había crecido al margen de los acontecimientos sociopolíticos, encerrado en los estudios y trabajando duro hasta el último año en que me deslumbré descubriendo las artes.

El norte de España quedó en un principio en manos de la República, fui movilizado y fui miliciano hasta agosto del treinta y siete, momento en que los nacionales tomaron Santander y me tomaron a mí. Me convertí en soldado nacional hasta el final, que resultó aún peor que el inicio.

Mi libretita y mi diccionario de bolsillo hicieron la guerra conmigo».

1940-1950.

«Melilla, mi destino tras la guerra, era un inmenso cuartel. Pedí el traslado a Madrid y cuando lo conseguí no perdí el tiempo en abandonar aquello. Pero una vez más, la alegría duró poco. Por segunda vez, al poco de levantar cabeza y empezar a vivir, una mala racha me cortó las alas.

En el cuarenta y dos muere mi abuela, al poco mi padre, y mi madre apenas los sobrevivió unos meses. Casi sin tiempo para asimilar las sucesivas pérdidas, a mis veinticinco años me encuentro jefe de familia con la responsabilidad de dar estudios a mis hermanos ¡En el Madrid de los cuarenta!

Pero mi vocación de escritor ya había arraigado.

En el año cuarenta y cuatro se crea la Facultad de Ciencias Económicas y Políticas cuyas clases se daban por la tarde en el edificio de la Facultad de Derecho, en la vieja Universidad de San Bernardo lo que me permitía trabajar por la mañana, estudiar por la tarde y pasar apuntes por la noche, además de trabajos suplementarios. Empecé esa carrera no tanto por interés hacia la materia como por razones utilitarias. Sin embargo, una vez iniciados los estudios, aquello empezó a interesarme, sobre todo el aspecto más humano de la economía.

En el cuarenta y cuatro, superados los golpes afectivos del cuarenta y dos, me casé y en el cuarenta y seis tuve a mi hija. Ése fue un gran momento.

En el cuarenta y siete me licencié y obtuve el Primer Premio de Licenciatura. Fue un año exitoso.

El decano me propuso para una entrevista con el director general del Banco Exterior de España, don Manuel Arburúa, que después sería ministro de Comercio. Así empecé en el Banco Exterior de España y así continué, sin aprender absolutamente nada de operaciones bancarias ni de cómo hacer dinero a cambio de encargarme del Boletín Semanal y de todas esas cosas que a los bancarios tradicionales parecían poco menos que imposibles.

El decano también me ofreció encargarme de una asignatura de la carrera, entonces nueva y aún sin catedráticos, salvo los de la Facultad de Derecho. Después de la escritura, la docencia es lo que más me ha apasionado.

En el cuarenta y siete empecé a ver los frutos de mis denodados esfuerzos al obtener el accésit con La sombra de los días y conseguir un puesto en la facultad y otro en el banco. También publiqué mi primer trabajo de Economía.

La mayoría de mis cuentos están escritos en esa época y bajo la influencia de Katherine Mansfield, Guy de Maupassant y Antón Chéjov. En el año cincuenta se creó el Premio Calderón de la Barca, al que me presenté y obtuve con La paloma de cartón».

1950-1960.

«La década de los cincuenta fue importante en el campo en que me movía. Se crea entonces el Ministerio de Comercio y se nombra ministro a don Manuel Arburúa, el director general del Banco Exterior de cuyo servicio de estudios me había hecho cargo. Yo de ninguna manera quería aceptar un cargo ministerial que me vinculara al régimen franquista, llegamos a la solución salomónica consistente en quedarme como empleado del banco con mi sueldo correspondiente y que fuese el banco el que me autorizara a acudir al ministerio en calidad de técnico. Mi trabajo en el ministerio me permitió adquirir conocimiento directo de instituciones internacionales.

En esas condiciones estuve seis años en el Ministerio de Comercio además de en el banco y, por supuesto sin dejar la universidad que era lo que verdaderamente me interesaba y me gustaba.

En el cincuenta y uno se publican mis primeras obras económicas Principios prácticos de localización industrial y Efectos de la unidad económica de Europa.

En el cincuenta y dos publico mi primera novela, Congreso en Estocolmo, tras mi asistencia a un congreso bancario. La novela fue bien acogida por los críticos de entonces, Torrente Ballester y Eugenio de Mora.

A mediados de la década escribí otra obra de teatro Un sitio para vivir, una comedia contra el desarrollo económico insostenible que como catedrático de Estructura Económica ya proclamaba entonces.

En el cincuenta y cinco aprobé las oposiciones a cátedra.

En el cincuenta y ocho se publican Realidad Económica y análisis estructural y El futuro europeo de España.

A finales de la década vino el Plan de Estabilización (la transformación de la autarquía en una economía en la línea de lo que se hacía en Europa), en el que unos pocos economistas tuvimos un papel decisivo. Para mí fue muy importante pertenecer a esa generación de economistas, intentando abrir ventanas hacia Europa, naturalmente, dentro de los límites posibles».

1960-1980.

«Con todas estas ocupaciones, escribir mi siguiente novela me costó nueve años. El río que nos lleva que se publicó con el inicio de la década de los sesenta.

En el sesenta y seis publico Perfiles económicos de las regiones españolas y Las fuerzas económicas de nuestro tiempo.

A finales de los sesenta, tras el cierre de CEISA y con el ambiente enrarecido, acepté un puesto de profesor visitante en Inglaterra. Estuve un año en Salford, una universidad nueva cercana a Manchester y otro en Liverpool.

En la década de los setenta seguí compaginando mis actividades de profesor y economista con las de escritor, levantándome a las cuatro de la mañana.

Como economista se me brindó otra oportunidad importante: me llamaron del Banco Mundial para participar en una misión en la República Dominicana con el fin de estimar sus capacidades antes de concederles un crédito. Mis anécdotas de esa experiencia van desde lo estremecedor hasta lo pintoresco.

En lo literario empecé la década con El caballo desnudo, mi novela más divertida, más corta y la única que escribí de un tirón. Seguí trabajando en mi novela mundo, Octubre, Octubre que tardé diecinueve años en escribir. En ella se entrelazan historias fechadas en tiempos diferentes lo que entraña una estructura confieso que complicada.

En mi actividad docente, pido la excedencia en la Universidad Complutense e imparto clases en la Escuela Diplomática y en la Universidad Autónoma de Barcelona.

1977 fui nombrado senador por designación real».

1980-1995

«Inicio la década de los ochenta con la publicación de Octubre, Octubre que añade al placer interior, el placer del reconocimiento a mi trabajo de escritor. Al fin, sin dejar de ser economista, el mundo se entera de que soy escritor. Lo que yo no sabía entonces es que con esa novela se iniciaba una trilogía, Los círculos del tiempo, cuyos dos títulos siguientes son La vieja sirena y Real Sitio.

En el terreno personal, sin duda lo más relevante fue el nacimiento de mi nieto en el ochenta, que a su vez se convirtió en acontecimiento literario. La novela inspirada por esa criaturita, La sonrisa etrusca ha resultado ser la más popular, la más vendida, la más conocida y traducida y me ha proporcionado muchas satisfacciones.

Otro acontecimiento personal de enorme repercusión fue la enfermedad y fallecimiento de mi primera esposa en el ochenta y seis.

Tras la fase del duelo, me consagré íntegramente a la literatura que llenó el vacío que dejaban mi mujer y la universidad hasta que encontré a Olga.

La década de los noventa se inicia con mi ingreso en la RAE y la publicación de La vieja sirena, ya mencionada. También se publicó la recopilación de mis cuentos en los volúmenes Mar al fondo y Mientras la tierra gira y la novela Real Sitio.

A mediados de la década escribí Monte Sinaí, el relato de mi experiencia en la UCI del hospital de ese nombre tras un ingreso en estado crítico.

Tuve la inmensa suerte de que alguien me esperó al pie del Monte Sinaí para ayudarme a cruzar el Puente Shinvat y me acompaña en la sala de espera, que es hoy mi vida».

Final de la vida y obra.

Tras El amante lesbiano, José Luis Sampedro, también se instaló en la sala de espera de su cardiólogo. Afortunadamente, la espera es larga y muy bien aprovechada: le ha dado tiempo a volverse a casar, a doctorarse nuevamente, esta vez Honoris Causa por las Universidades de Sevilla y Alcalá de Henares, a seguir impartiendo conferencias y a publicar los siguientes títulos:

2002 El mercado y la globalización
Un ensayo divulgativo ilustrado por Sequeiros acerca de los mecanismo del mercado y la mal llamada Globalización.

2003 Los mongoles en Bagdad
Un grito contra la tecnobarbarie de la guerra de Irak.

2005 Escribir es vivir (en colaboración con Olga Lucas)
Un ciclo de conferencias sobre su obra impartidas por él y convertidas en autobiografía narrada por Olga Lucas.

2006 Conversaciones con Carlos Taibo sobre política, mercado y convivencia
Como su mismo título indica, un ensayo divulgativo acerca de temas de actualidad en forma de diálogo con el profesor Carlos Taibo.

2006 La senda del drago
Novela fruto de su preocupación por la preservación de la naturaleza frente a la codicia y de su amor por la isla de Tenerife.

2008 La Ciencia y la Vida con Valentín Fuster y Olga Lucas
Conversaciones con el cardiólogo Dr. Fuster sobre la salud y el papel del individuo en nuestra sociedad recogidas por Olga Lucas en un libro inclasificable de clara intención divulgativa.

2008 La balada del agua
Un diálogo entre los cuatro elementos escrito para la Tribuna del Agua de la Exposición de Zaragoza.

2009 Economía humanista, algo más que cifras
(Artículos de economía desde 1947 recopilados por Olga Lucas, seleccionados y prologados por Carlos Berzosa)

2011 Cuarteto para un solista con Olga Lucas
Novela de ideas, alegoría de nuestro tiempo y radiografía del ser humano en toda su complejidad.

2012 La inflación (al alcance de los ministros)
Versión actualizada por Carlos Berzosa de la obra La inflación en versión completa.

2013 Muere el 8 de abril en su casa de Madrid. Su viuda Olga Lucas contó sus últimos momentos: «Nos dijo que quería beberse un Campari. Así que le hicimos un granizado de Campari. Me miró y me dijo: ‘Ahora empiezo a sentirme mejor. Muchas gracias a todos’. Se durmió y al cabo de un rato se murió».

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